El retorno de la inflación: esta vez, es diferente

Los directores de los bancos centrales del mundo deben estar teniendo pesadillas. Los datos de inflación de la mayoría de las economías están muy por encima de los rangos meta que cada uno se ha trazado. Por ejemplo, en Estados Unidos el último dato de inflación llegó a 5,4% y el promedio objetivo de la FED es apenas 2%.

Si la tendencia al alza continuara, parece ser inevitable que la decisión de los bancos centrales sea subir la tasa de interés. Eso, seguramente, llevaría a una corrección del mercado.

Pero, ¿son los últimos datos de inflación transitorios? Los bancos centrales nos dicen que sí y el mercado les está dando el beneficio de la duda. Hasta ahora.

Entonces, hay varias explicaciones para entender lo que está pasando.

La primera que se viene a la mente es que los últimos datos están comparados con una base muy baja de 2020. Hace un año estábamos en la peor parte de la pandemia, sin vacunas y una contracción global de la actividad.

Otro dato es que, en el mundo, aunque parezca sorprendente es que muchas familias han logrado acumular ahorros. Se calcula que estos alcanzan US$6 billones. Eso equivale a un 6% del PIB mundial.  Hay efectivo y eso se va a transformando en demanda por bienes y servicios.

A eso se suma el aumento natural de la demanda que trae el avance de la vacunación y la vuelta a la vida bajo parámetros más parecidos a los pre pandemia.  En esa vuelta, el mercado se ha encontrado con escasez de suministros y de mano de obra también. Y eso, otra vez, hace presión sobre los precios.

Sin embargo, es probable que esos problemas se solucionen con relativa rapidez. Eso, salvo en mercados como el de los chips que requieren de tiempo y grandes inversiones para equilibrar oferta y demanda.

Otros temas que también ponen presión son el alza de precios de viviendas que se están observando y la escasez de trabajadores. Todo eso presiona al alza la inflación.

Por último, están los estímulos fiscales aprobados y los por aprobarse que se sumarán a la demanda agregada.

Todo lo anterior sugiere que la inflación podría ser algo más permanente que lo que el mercado estaría proyectando.

Sin embargo, hay una variable que puede ser una gran noticia a futuro. Las crisis generan oportunidades y esta no ha sido la excepción. En estos casi dos años la forma de trabajar y aprender ha cambiado mucho y eso puede tener un importante impacto en la productividad.

Con todo esto en mente, es posible anticipar que durante los próximos meses tendremos una inflación mayor a los objetivos de muchos bancos centrales. Sin embargo, eso no necesariamente significa que vayamos a ver una corrección del mercado.

El desafío ahora es ver cómo los entes rectores retirarán los estímulos fiscales en la medida que la economía vuelva a su normalidad. Ahí está la clave.  Por ahora sabemos que en la Reserva Federal de Estados Unidos ya empezaron a "conversar sobre conversar" de este tema.